Retratos Populares
Concepto de obraEl lugar de la fotografía en las sociedades occidentales llamadas posmodernas ha perdido en la actualidad parte de su régimen de veracidad debido a los cambios tecnológicos introducidos con los avances y posibilidades de la imagen digital.
Tal como describiera Walter Benjamin, con la pérdida del aura de la obra de arte en la era de su reproductibilidad mecánica comienza el período en que los medios tecnológicos de digitalización introducen un cambio de escala en las posibilidades de circulación de la imagen y en las modalidades de la visión en el presente.
El artista Pablo Diego Morgante ha combinado la pérdida del régimen de veracidad de la imagen fotográfica con la historia cultural -que en la Argentina reciente- supuso la democratización de las imágenes populares: el peronismo, para mal o para bien, amplió la circulación de la fotografía en un cierto tipo de retrato familiar que puede localizarse en el espacio geográfico de la costa atlántica de Mar del Plata y en el tiempo de las vacaciones de verano. El apotegma justicialista ‘de la casa al trabajo y del trabajo a la casa’, conllevó en contrapartida la creación de espacios para el ocio y el festejo. El registro fotográfico operó entonces en la memoria de las conquistas sociales pero también en el retorno de sus fracasos, visibles en el álbum familiar.
La intervención digital sobre las imágenes populares de la década de 1950 supone un doble lazo: recupera la memoria del pasado reciente pero descolocada en su traslado al espacio público en que se exhibe el cuadro; otro nudo, lo constituyen las posibilidades de la imagen digital que capta elementos de lo no visto por el ojo fotográfico.
La obra de Morgante recupera y subsume en la pintura, las violencias que el acto fotográfico había impuesto al imitar en sus retoques de laboratorio, al artista pictórico. Venganza y homenaje del tiempo, pues permanecen en estas obras la firma del retratista, la fotografía de pose, el encuadre clásico y la distancia media. Los enunciados, americanizados por la palabra escrita en el cuadro, actúan como epígrafe pero también introducen la postal de aldea en un mundo interconectado por las tecnologías de la comunicación en tiempo real. Las remisiones inevitables al Pop-art se destacan en el uso del color, en la elección de las imágenes y en sus modos de tratamiento. La ausencia de la firma del artista convierte la transposición fotográfica y su intervención digital en un acto que no lleva nombre: es, en fin, la cultura quien habla de sus pasados y sus presentes en el juego lúdico que los cambios de lenguaje y medio provocan, al reubicarse de un modo nuevo en “el cuadro trasladable que cuelga de la pared” (Greenberg), es decir, en la pintura de caballete otra vez.
El proyecto del artista Morgante recupera para la pintura, un pasado fotográfico y familiar que construye la visualidad de un fragmento de cultura que en la actualidad insiste en ser catalogado como “popular”.
Lic. Facundo Diéguez, semiólogo.


2 Comments:
hola pablo! aqui Cordon Plateado paseando por tu blog.
nos seguimos escribiendo, saludos!
Hola Pablo,
estaba buscando informacion sobre la residencia en el instituto de arte hoz del jucar, y llegué a tu blog. Si no te molesta quería consultarte sobre tu estadía ahi, que te pareció, si vale la pena..
Gracias,
Teode-
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